La OMS recomienda un mínimo de media hora de ejercicio al menos tres días por semana, pero en realidad no necesitábamos que la OMS nos lo dijese. Ya sabíamos todos que cuando nos movemos un poco el cuerpo nos encontramos mucho mejor física y mentalmente.

El problema es que con las largas jornadas laborales, las obligaciones en casa y todo lo que tenemos que hacer siempre resulta difícil encontrar huecos para realizar aunque sea media hora de ejercicio. ¿ Qué podemos hacer?

Tenemos varias opciones: en primer lugar podemos programar nuestra agenda con antelación para reservarnos un huequito al día en el que entrenarnos. Últimamente  los gimnasios abren sus puertas  a horas tempranas,  cierran tarde e incluso los hay que no cierran en todo el día ( Sí, como lo oís: 24horas abiertos para hacer deporte). Cada vez se utiliza más la opción de ir a primera hora al gimnasio para empezar el día con un buen subidón de energía que nos entone. Son también muchas las personas que a medio día prefieren comer algo rápido y utilizar ese tiempo para el ejercicio. Lo de ir por la noche nosotros no lo hemos probado pero si sois noctámbulos puede cuadraros muy bien con vuestros ritmos.

Una segunda opción es la de sumarse a la moda del running. No tienes que programarlo, no necesitas quedar con nadie y puedes hacerlo a cualquier hora ( de hecho por eso se ha ido haciendo tan popular). Si además vas poco a poco mejorando tus marcas, y notando una mejor condición física tu enganchón con el atletismo está asegurado.

La tercera opción es para los que no sois ( o somos  que de todo tenemos por el chat) capaces de encontrar a la vez el deporte que os gusta y el tiempo para practicarlo. Se trata simplemente de utilizar nuestro día a día para mantener un cierto tono físico que nos ayude, si no a estar en forma, sí por lo menos a no sentirnos fofos. ¿ Qué podemos hacer? Cosas tan  sencillas como ir en transporte público si es posible en lugar de en coche, subir siempre por las escaleras en lugar de en el ascensor, ir andando a todos aquellos sitios cercanos ( y buscar si es posible aunque sean 10 minutos a lo largo de nuestra jornada para caminar un poco ( y si puede ser a un ritmo alto pues mejor que mejor). También recomendamos ir a la compra andando  ( si se puede, claro) de manera que tengamos que empujar nosotros la compra y no el coche  ( aunque recomendamos la utilización de carritos que protegerán nuestra espalda y hombros de sobrecargas y dolores.

Estos son sólo algunos consejos que todos podemos aplicar, pero seguro que a todos se os ocurren diferentes formas de hacer ejercicio en todas partes como dice nuestro título.

¿ Tú ya has pensado cuál va a ser tu ejercicio?

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Según un reciente estudio publicado por una multinacional dedicada ente otras cosas al cuidado de la salud ( bueno, podemos decirlo, es Philips) el uso de tecnología para el cuidado de la salud está directamente en relación con la edad. Esto es así no sólo para los pacientes sino también para los médicos que son más favorables al uso de estos aparatos por parte de sus pacientes y lo recomiendan más cuanto más jóvenes son.

Según los datos del estudio, de los pacientes entre 18 y 34 años un 57% poseen al menos un dispositivo para el control de su salud, sin embargo entre los mayores de 55 años sólo llega a un 14%.  Resulta paradójico que sean las personas más mayores ( a priori las que tienen más problemas de salud), las que menos aparatos tengan para monitorizar su salud.

Para que resulte más paradójico aún, el mismo estudio preguntó a pacientes y médicos acerca de la responsabilidad sobre la salud. En general todos aceptaron que el principal responsable del cuidado de la salud es el propio paciente, seguido de los profesionales de la salud y del gobierno en tercer lugar. Sin embargo si se analiza la respuesta a esta pregunta según la edad, se vio que entre los mayores de 55 años el porcentaje de pacientes que opinaba que era el propio individuo el responsable de sus salud era del  79% mientras que entre los 18 y 34 años sólo un 66% opinaba lo mismo. Por el contrario sólo un 29% de los mayores de 55 años pensaba que es responsabilidad del gobierno la promoción de la salud frente al 37% de las personas entre 18 y 34. Así que podemos ver que aunque los jóvenes tienen mejor salud y piensan en mayor porcentaje  que debe ser el gobierno el responsable de cuidar su salud, se preocupan más controlarse que los pacientes más mayores.

Probablemente influye mucho en estos resultados el hecho de que los pacientes más jóvenes entienden mejor todos los aparatos eléctricos ya que son nativos digitales.  Dehecho en el estudio se les preguntó si comprendían la tecnología de “atención conectada” y sólo un 14% de los mayores respondió afirmativamente frente al 28% de los más jóvenes.

Teniendo en cuenta que está demostrado repetidamente que el autocuidado mejora la salud, deberían hacerse más populares páginas como tensiometroysalud.com  que ayudan en la elección de un aparato para la salud ( en este caso tensiómetros). Muchas veces las diferencias entre unos aparatos y otros son mínimas o no llegamos a comprender en qué consisten. El uso de estas páginas nos facilita el paso difícil de elegir el más adecuado de manera que no nos dé información de más ( que no comprendemos ni necesitamos) ni de menos ( que nos haga dejar de utilizarlos por insatisfacción).

¿Conseguiremos con eso que todos ( y no sólo los jóvenes) nos comprometamos con el cuidado de nuestra propia salud?

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En una reciente publicación de la Agencia Española del Medicamento el consumo de antidepresivos en España ha pasado de 26,5 dosis diarias por cada 1000 habitantes a 79,5 13 años más tarde ( el estudio comparaba los consumos de 2000 y 2013). Es decir un incremento superior al 200%. En el mismo periodo el consumo de ansiolíticos como las benzodiacepinas pasó de 56,7 unidades diarias por 1000 habitantes a 89,3 ( incremento de casi un 60%) ¿ Hay razones para que esto sea así?

¿Cuáles son los motivos? Pues no hay una explicación clara y hay muchas hipótesis. En primer lugar se habla de la incidencia de la crisis económica en el empeoramiento de la calidad de vida y en el aumento de la inseguridad laboral y sus consecuencias como gran activador del consumo de sustancias. Es indudable que no disponer de medios suficientes para asegurar nuestra vida y la de nuestra familia genera una gran incertidumbre que de forma mantenida puede arrastrarnos a trastornos de ansiedad que son difíciles de tolerar,y el uso de tranquilizantes puede ser muy beneficioso.

Sin embargo son también muchos los que apuntan que la actual cultura de nuestra sociedad en la que no se permite el sufrimiento y en la que la tolerancia a la frustración brilla por su ausencia nos empuja a consumir mucho más estas sustancias que nos aseguran una especie de anestesia emocional. Entre los datos llamativos se observa el hecho de que la mayoría de estos medicamentos están recetados por médicos de primaria y no por psiquiatras. A decir de algunos psiquiatras parece que se haya instalado entre nosotros la creencia de que tenemos derecho a la felicidad suministrada en forma de pastillas, y que si tenemos problemas, insatisfacciones o complicaciones, no necesitamos modificar nuestra vida o nuestro medio sino recurrir simplemente a una pastillita que nos quite los problemas de encima ( como aquella soma que tomaban los personajes de la novela de Aldoux Huxley “ Un mundo feliz”).

El problema de estas sustancias es que producen mucha dependencia ( sobre todo los ansiolíticos de la familia de las benzodiacepinas), y éste es un problema grave que no se advierte lo suficiente y que ignoran gran parte de los consumidores habituales. Además, el uso de ansiolíticos no hace desaparecer los problemas que son fuente de ansiedad, simplemente nos hacen insensibles a ellos. Esto quiere decir que tomados de forma puntual pueden ser muy útiles para el alivio sintomático mientras hacemos lo posible por atacar la raíz del problema ( llámese este paro, estrés, enfermedad…) pero son un problema en si mismos cuando empezamos a tomarlos para aliviar la zozobra que nos produce un contratiempo sin empeñarnos al mismo tiempo en solucionar el contatiempo.

Así que solo nos queda dar nuestra opinión: Bajo supervisión médica y tomados de forma puntual pueden ser una gran ayuda. Tomados de forma crónica y como medidas de evasión se convertirán a la larga en otro problema más que se sumará a los que ya padezcamos.

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